Albert·Música

JOHANN SEBASTIAN BACH: EL MUSICO

En el Museu de Música de Barcelona, encontramos un clavecín, pero no es un clavecín cualquiera, es uno de los tres clavecines que hay en el mundo construidos por la casa Fleischer de Hamburgo, Los otros dos están en Florencia y en Hamburgo. Este clavecín fue construido en 1720 en los talleres que Carl Conrad Fleischer y su hermano Johann Christoph tenían en Hamburgo. Allí mismo había una espacio para probar y vender los instrumentos. Los músicos de la época visitaban la tienda Fleischman, considerada la más importante del norte de Alemania y no  es descabellado suponer que uno de ellos, a día de hoy considerado uno de los músicos más importante e influyente de la historia de la música hubiera estado probando ese clavecín ya que consta que estuvo viviendo en Hamburgo en noviembre de 1720. Se trata del músico de Eisenach: Johann Sebastian Bach.

Clavecin de Barcelona manufactura de Fleischman

El clavecín de Barcelona, fabricado con maderas de ébano, haya, tilo y pino rojo no ha podido ser rehabilitado para uso musical. Sí se ha restaurado la caja, pero ir más allá e intervenir la parte estructural habría alterado el sonido. Esas cuerdas de metal que ahora luce (aunque en origen serían de tripa) están dispuestas con una tensión mínima solo para su exposición, pues la estructura no aguantaría mayor presión,  

Habitación de la casa natal de Bach en Eisenach

Johann Sebastian Bach formaba parte del clan familiar musical más formidable que haya existido jamás, hasta 120 miembros de esta familia fueron músicos o compositores destacados. De todos ellos el más importante, sin duda, es Johann Sebastian Bach. La música de Bach está íntimamente vinculada con la religión. Turingia, en el siglo XVII, era un estado profundamente religioso, ligado a Lutero y su reforma religiosa. En el propio castillo de Eisenach, Lutero se dedicó en 1522 a la traducción de la Biblia con sus nuevos y revolucionarios puntos de vista. Poco después, en el cercano castillo de Wartburg se despojó de su hábito agustino rompiendo definitivamente con la Iglesia de Roma.

Órgano que tocaba Bach en Neue Kirche de Arnstad

Bach empezó su camino musical cantando en el coro de la escuela pero enseguida pasó a aprender uno de los instrumentos más complejos: el órgano, convirtiéndose en un maestro. A los 18 años ya era el organista titular en la Neuekirche de Arnstad, ciudad cercana a Eisenach. Bach también dominaba los instrumentos de arco, especialmente el violín y también el clavicémbalo. Como compositor, su obra es descomunal. Empezó haciendo transcripciones adaptando al órgano conciertos instrumentales de otros compositores, preferentemente italianos (Marcello, Vivaldi, Corelli entre otros), pero pronto se dedicó a componer música profana. De esta época datan sus Suites y Conciertos para instrumentos de cuerda y viento con el clave en el bajo continuo. A medida que pasaban los años, Bach y su familia iban cambiando de lugar de trabajo, bien por su interés en incrementar su salario y también por discrepancias y conflictos con sus señores, así fue viviendo y componiendo en Mühlhausen, Weimar y Köthen sin dejar de componer obra instrumental y de cámara. A los 38 años fue nombrado Kantor de la Iglesia de Santo Tomás en Leipzig abandonando durante unos años la música profana y componiendo música religiosa que es donde su genio brillaba con más intensidad.

Bach en su época más creativa

En Lepzig, Bach vivió la mitad de su vida y compuso lo mejor de su obra religiosa: Cantatas, Misas, Pasiones, Oratorios, etc. Una obra ingente que, no obstante, no ha llegado hasta nosotros en su totalidad y allí murió a los 65 años Hay muchas obras de Bach perdidas, algunas por conflictos históricos y otras debido a que no se llegaron a imprimir ya que él consideraba que se trataba de obras efímeras para ser interpretadas una o dos veces solamente y que a nadie le podía interesar escucharlas de nuevo. Su música, poco reconocida en su época, hoy día se considera la más elevada manifestación de la música llamada barroca. Bach sintetizó todos los estilos anteriores y contemporáneos a él dejando para el futuro las bases de la nueva música desde final del siglo XVIII hasta nuestros días.

A principios del siglo XIX, la música de Bach estaba muy olvidada, fue gracias al empeño de un músico, compositor e interprete que desempolvó partituras sacando a la luz esa música que ahora nos parece que siempre ha estado presente. Este músico era alemán y se llamaba Félix Mendelssohn y justo es reconocer su importancia. En 1829 Mendelssohn rescató su obra para sus contemporáneos al dirigir apoteósicamente su Pasión según San Mateo en Berlín.

En la biblioteca municipal de Leipzig se conserva un antiguo documento perdido entre otros donde consta lo siguiente: “Un hombre de sesenta y siete años, el señor Johann Sebastian Bach, Kapellmeister y Kantor en la escuela de Santo Tomás, fue enterrado el día 30 de julio de 1750” La modestia y simplicidad de estas palabras escritas y escondidas entre otras muchas tan insignificantes como ellas,  nos parece hoy increíble ya que hacen referencia del  fallecimiento de uno de los más grandes compositores de todos los tiempos y, sin duda alguna, del músico más extraordinario de su época.

En los últimos años de su vida

Goethe, años después de su fallecimiento, en una conversación con Mendelssohn dijo de Bach “Es como si la armonía universal estuviera dialogando consigo misma, como si lo hubiera hecho en el pecho de Dios desde la creación del mundo.”

La música de Bach es versátil, se puede interpretar de múltiples maneras, grandes orquestas, solistas de diferentes instrumentos e incluso, aunque no lo parezca, en jazz.

la misma música de Bach en Acústica y en formato de orquesta y dos cellos.

Bach en jazz

Albert·Fotografía

MARGARET MICHAELIS, LA FOTÓGRAFA DEL “BARRIO CHINO”

El barrio del Raval  de Barcelona, conocido popularmente como Barrio Chino, siempre había sido de difícil acceso para los fotógrafos nacionales y extranjeros. Si bien las calles eran conocidas, fotografiadas y publicadas, no era así los interiores de viviendas, patios y galerías. Tuvo que ser una fotógrafa judía nacida en Polonia la que desveló al mundo aquel universo cerrado y peculiar.

Margaret Gross más conocida como Margaret Michaelis consiguió perpetuar aquel mundo con las imágenes captadas con su cámara Leica.

En abril de 1934 inicia su colaboración profesional con el GATCPAC (Grupo de arquitectos y  técnicos catalanes para el progreso de la arquitectura contemporánea). Ejerce de fotógrafa con encargos de arquitectura, fotomontajes, ampliaciones y reproducciones. En julio del mismo año tiene lugar una exposición en los sótanos de la plaza de Cataluña: “La nueva Barcelona” donde se incluye gran parte del fotoreportaje del Barrio Chino.

En 1934, Margaret Michaelis, ya tenía un bagaje importante en el mundo de la fotografía europea. Nacida en 1902 en una familia aposentada, económica y culturalmente, después de graduarse en fotografía y técnicas de reproducción, la encontramos en un prestigioso estudio fotográfico dedicado al mundo de la moda y del retrato, el “Atelier de Ora”, especializándose en el retoque de negativos.  Más adelante en el taller de Grete Kolliner en Viena , en el Estudio de Alexander Binder y en Praga en el taller de Olga Freundova, hasta legar a Berlin en la Bauhaus  de Laszlo Moholy-Nagy, en 1930, que era, en aquel momento, el máximo exponente de la vanguardia fotográfica a nivel mundial.

En 1932 decide crear su propio taller fotográfico: “Foto-Gross” y se casa con el arqueólogo anarcosindicalista Rudolf Michaelis de quien adopta su nombre para siempre.

Con el ascenso del nazismo en Alemania, el matrimonio huye del país en 1933 y se asienta en Barcelona. Aquí es donde les encontramos hasta el final de la Guerra Civil huyendo de nuevo hasta instalarse, Margaret ya divorciada, en Australia, donde permanecería, siempre dedicándose a la fotografía,  hasta su fallecimiento en 1983.  

Durante su estancia en España, entre 1933 y 1939, Margaret Michaelis, además de los encargos del GATCPAC, toma fotografías arquitectónicas y de interiorismo, se dedica a la publicidad y realiza fotoreportajes de fiestas populares para finalmente viajar al frente y fotografiar escenas de primera línea y retaguardia, al igual que Kati Horna y Gerda Taro.  A partir de setiembre de 1936 viajó, junto con la activista anarquista y feminista Emma Goldman, en calidad de fotógrafa por Cataluña. Aragón y Valencia ilustrando  la experiencia revolucionaria de las colectivizaciones.

Emma Goldman

En estos años toda su actividad profesional  en zonas de guerra estaba bajo el paraguas de la Sección Exterior de Propaganda de la CNT-FAI.

Gran parte de las fotografías de este período estuvieron perdidas largo tiempo, almacenadas en los archivos documentales de los anarquistas de la CNT-FAI en las llamadas Cajas de Amsterdam de donde salieron a la luz a partir de los años 80, primero los documentos y finalmente, en 2015, las fotografías.

La obra fotográfica de Michaelis es muy extensa, abarcando todo tipo de fotografías, moda, arquitectura, vida social, retratos … No obstante destacamos aquí el conjunto de fotos que Michaelis tomó durante una corta visita por el Barrio Chino de Barcelona que, si bien no destacan por su calidad, si destacan por enseñar una vida y un espacio desconocidos antes y después de Michaelis.  Es de destacar la capacidad de seducción de Michaelis que le permitió por primera vez acceso a unos espacios muy ocultos en la Barcelona de los años 30, en un barrio donde los habitantes estaban muy poco dispuestos a enseñar los lugares donde nacían, vivían y morían.

Albert·cuento

MAS ALTO, MAS RAPIDO, MAS FUERTE

                   

Estaba en el suelo, en un charco de agua oscura, casi negra. Arrugado, mojado, lacio y triste, pero yo le había visto subir, orgulloso, arrogante y libre, hacia el cielo. Hasta el cielo.

Eran las últimas horas de un día de mayo ventoso y soleado en la playa de Coney Island. El sol todavía brillaba mientras descendía para ocultarse tras las lejanas montañas. El chico estaba sentado en una hamaca de color dorado mirando con ojos entornados el mar,  azul y con espuma centelleando en la cresta de las olas. Estaba protegido del sol directo por un toldo con anchas rayas azules y blancas que resistía empecinado el efecto demoledor de la fuerte brisa. A aquella hora tardía no quedaba nadie en la playa, a excepción de un chico de su misma edad que, a unos cincuenta metros más al norte, luchaba contra el viento intentando levantar una preciosa cometa. Era una cometa con la forma de un dragón chino de ojos verdes y fauces de sangre, le seguían dos largas colas una azul y la otra morada. El chico de la hamaca se mantuvo inmóvil pero no perdía de vista los avances de la cometa en su intento de elevarse hacia el cielo.

El timonel de la cometa encontró el punto preciso entre la violencia del viento y la resistencia del cordel y el dragón cabeceaba pero se mantenía arriba, lejos de la arena. Lentamente ascendía y los cabeceos eran cada vez a mayor altura. En ese momento el chico de la hamaca se levantó.

De una cartera de piel negra  sacó un folio blanco extendiéndolo en el dorso de la cartera apoyada directamente sobre la arena. Con movimientos lentos y precisos dobló el papel las veces necesarias hasta construir un hermoso avión. Incluso dibujó con rotuladores de colores la carlinga y en las alas desplegadas unos círculos concéntricos parecidos a dianas.

Cuando salió del toldo con el avión en la mano, el dragón estaba ya muy arriba. Apenas se veían sus ojos verdes y sus colas de colores. El chico de la cometa sostenía entre sus manos el ovillo y sonreía con satisfacción. El chico de la hamaca, con su avión de papel, le miró con el ceño fruncido y subió a un pequeño montículo de arena que había detrás del toldo azul y blanco.

El avión salió velozmente con el viento de cola y como si una mano prodigiosa lo sustentara, subió y subió sin dudar un instante. Pasó justo por la izquierda de la cometa y siguió subiendo. El dragón intentó seguirle, pegó un tirón pero el hilo resistió firme y no pudo hacer otra cosa que contemplar, avergonzado, el vuelo triunfal del avión de papel con sus alas de colores, y se rindió. Bajó la cabeza, las colas dejaron de volar y lentamente regresó a la arena donde quedó inmóvil para siempre.

El avión de papel se mantuvo en el aire y observó con orgullo el lento descenso de su rival. Había sido más alto, más rápido, más fuerte, incluso se sentía más bello.

El triunfador, desde la arena, una vez vio al dragón vencido, se olvidó de su ingenio y aprovechando la última luz de la tarde regresó a su hamaca para leer los últimos capítulos de un libro de tapas oscuras que sacó de la misma cartera.

La brisa cesó con el ocaso del sol y el avión sin la fuerza que lo impulsaba descendió con rapidez, pero esta vez nadie reparó en su elegante aterrizaje. Cayó en el charco, más allá de la arena, entre unos matorrales y los postes de una valla de madera. Y allí lo vi, en el agua oscura, casi negra.

            Albert

Albert·Pintura

EL RETABLO DE ISENHEIM

En la ciudad alsaciana de Isenheim, en los siglos XV y XVI, los frailes antoninos mantenían un monasterio y a la vez hospital que se cuidaba preferentemente de los enfermos de ergotismo, una terrible enfermedad medieval. Se la comparaba con la peste negra pero en realidad era debida a un envenenamiento alimentario. En aquella época el pan de cereales era básico y el vector era un hongo parásito, principalmente del centeno, que contiene un alcaloide que provoca la enfermedad. El cuerpo de los infectados se hinchaba y llagaba hasta gangrenar las extremidades. Se llamaba también  “fuego de San Antonio”. Los enfermos sufrían también alucinaciones ya que el alcaloide contiene ácido lisérgico (precursor del LSD).  

 El monasterio de los antonianos de Isenheim (Alto Rhin) se halla junto a una antigua vía romana que, proveniente de los países germánicos, pasa por Basilea hacia los lugares de peregrinación tradicionales de la Edad Media: Roma y Santiago de Compostela. Eran numerosos los peregrinos y viajeros que pasaban por allí. Los monjes de este monasterio eran conocidos por sus tratamientos de las enfermedades cutáneas.

Para las curaciones, los antoninos utilizaban los métodos de la época: cambiar la alimentación, aplicación de ungüentos naturales de escasa eficacia para el tipo de llagas y gangrenas con las que se enfrentaban y utilizaban la cirugía en caso de necesidad. También consideraban esencial para la curación métodos más acorde con su fe: la contemplación de imágenes sagradas. Y aquí puede estar el origen de la obra pictórica que nos interesa: el Retablo de Isenheim, obra maestra del pintor alemán conocido como Matthias Grünewald aunque su nombre real parece ser (hay muchas dudas) Matthias Gothart.

Este retablo se realizó para el hospital de este monasterio. Llevaban allí a los enfermos y esperaban que san Antonio pudiera interceder para obtener un milagro, o que encontraran consuelo en la contemplación de las escenas allí representadas. Según la idea de la Edad Media, las imágenes de meditación serían una «casi-medicina».

El retablo fue elaborado entre 1512 y 1516. Está formado por nueve paneles, siendo el más conocido su tabla central, con una Crucifixión, que mide 269 cm. de alto y 307 cm. de ancho. Está pintado al temple y al óleo en madera de tilo. El políptico abierto alcanza alrededor de 7,70 metros por 5,90 metros.

Actualmente está ubicado en el Museo d Unterlinden, en la cercana ciudad de Colmar donde constituye sin duda, su principal obra y que da al museo renombre internacional, de hecho está situado en la capilla del museo para realzar su importancia.

El retablo de Isenheim es un retablo políptico cuyas distintas configuraciones permiten ilustrar, de acuerdo con las fiestas litúrgicas, los diferentes momentos del culto. Está compuesto de dos conjuntos de alas con tres configuraciones distintas articuladas alrededor de un altar tallado y con esculturas. Todo el conjunto está bajo un montante gótico esculpido y tallado.

Las imágenes que contiene son de una intensidad inusual para su época. Además de imágenes sacras se ve en la obra una cierta fantasía cercana al Bosco y una tendencia manierista que hacen del autor un genio inclasificable.

Primera

Es una obra apasionante. Contiene un misticismo violento y desagradable que ilustra las tendencias artísticas de Grünewald: expresionismo y realismo de la carne lastimada. En la misma obra vemos la sobriedad de la composición y del fondo negro y a la vez  la complejidad y la sobrecarga de la puesta en escena, sumergida en un paisaje colorido, una luz tan pronto solar como pálida, un color denso o traslúcido.

Joris-Karl Huysmans se considera un autor emblemático del decadentismo de finales del siglo XIX. Novelista y crítico de arte fue de los primeros contemporáneos en interesarse en el arte de Grünewald. En 1903 escribió un texto titulado “Les Grünewald du Musée de Colmar” donde analizaba minuciosamente la sublime pesadilla del “arte terrible” de Matthias Grünewald. De este texto extraemos un fragmento significativo:

“Aquí, en el antiguo convento Unterlinden, salta a la vista, nada más entrar, feroz, y aturde en el acto al visitante con la espantosa pesadilla de un Calvario. Es comparable al tifón de un arte desenfrenado, que pasa y nos arrastra; se precisan unos minutos para recuperarse, para sobreponerse a la impresión de lastimoso horror que provoca ese gigantesco Cristo crucificado, irguiéndose en la nave de este museo instalado en la antigua iglesia, abandonada por sus claustrales.

La escena se distribuye de la siguiente forma:

En el centro del cuadro, un Cristo enorme y desproporcionado, si se compara su estatura con la de los personajes que lo rodean, se halla clavado en una árbol mal desbastado, en el que se intuye, a trechos la dorada lozanía de la madera; el madero transversal, del que tiran las manos, está doblado y recuerda la curva tensa de un arco; el cuerpo lívido y reluciente, salpicado de puntos sanguinolentos, cubierto, como el erizo de una castaña, por las astillas de los azotes, que se han quedado clavadas en las llagas; al cabo de los larguísimos brazos se agitan las manos convulsas, y arañan el aire; las bolas de las rodillas se tocan, como en un patizambo, y los pies, unidos y remachados con un clavo, no son ya sino un confuso amasijo de músculos, donde la carne se deshace y se pudren las uñas azules; la cabeza que rodea una gigantesca corona de espinas, se desploma sobre el pecho colgante y abultado, en el que se marcan las costillas, como si de una parrilla se tratase. Este Crucificado sería réplica fiel del de Karlsruhe (se refiere a la Crucifixión también de Grünewald ubicada en Karlsruhe), si no fuera por la expresión diferente del rostro. Jesús no tiene ya aquí, en efecto, el tremendo rictus del tétanos; la mandíbula, en vez de retorcerse, cuelga, desprendida, y de los labios cae la baba.

Infunde menos temor, pero se halla más bajo en la escala humana, está más muerto. El terror del trismo, de la risa estridente, obviaba, en la tabla de Karlsruhe los brutales rasgos, acusados, ahora, por esta relajación senil de la boca. El Hombre-Dios de Colmar no es ya sino un pobre ladrón ejecutado en el patíbulo”

crucifixión de Karlsruhe

Matthias Grünewald (c. 1470 – 31 de agosto de 1528) fue un pintor renacentista alemán de obras religiosas que ignoró el Renacimiento para continuar el estilo del arte centroeuropeo medieval tardío hasta el siglo XVI. Su primer nombre también se da como Matthis y su apellido como Gothart o Neithardt. Sólo sobreviven diez cuadros y treinta y cinco dibujos, todos religiosos, aunque muchos otros se perdieron en el mar  Báltico en su camino a Suecia como botín de guerra. Su reputación estuvo oscurecida hasta finales del siglo XIX, y muchas de sus pinturas se atribuyeron a Durero, quien ahora es visto como su antítesis estilística. Su obra más grande y famosa es el Retablo de Isenheim creado entre 1512 y 1516.

En su texto y analizando el estilo de Grünewald, Huysmans dice:

“la obra de este hombre no puede definirse más que emparejando palabras contradictorias. Pues, en efecto, todo él es antinomias y contrastes. Este Orlando furioso de la pintura salta sin tregua de un exceso a otro; pero este energúmeno se transforma, cuando es menester, en habilísimo pintor que conoce a fondo las tretas del oficio. A pesar de su marcada preferencia por el cegador estruendo de los colores, posee también, en sus momentos buenos, un finísimo sentido de los matices- como lo prueba la Resurección (una de las tablas laterales del retablo de Isenheim)- y sabe casar los tonos más hostiles, tratándolos con muchos miramientos, aproximándolos poco a poco con hábiles diplomacias de tonos.

Es a la vez naturalista y místico, franco y retorcido, Personifica en gran medida el alma alemana, refunfuñona y arisca, agitada a la sazón por las ideas de la Reforma”

En Grünewald, el color rojo adquiere una fuerza y ​​una intensidad inusuales en el retablo, primero en la Crucifixión , luego en la Anunciación y la Natividad (dos de las principales tablas del retablo de Isenheim), y finalmente en el Sudario de Cristo en la Resurección que al principio no tiene vida en la tumba fría, pero que luego arde y estalla en una llama al rojo vivo cuando Cristo asciende, mostrando sus pequeñas llagas rojas purificadas. Tales transformaciones de luz y color son quizás las más espectaculares encontradas en el arte alemán hasta finales del siglo XIX.

En el resto de la obra de Grünewald , si bien eclipsadas por los retablos con Crucifixiones destacan “El encuentro de San Antonio y San Pablo”, “La tentación de San Antonio” que corresponden a tablas separadas del cuerpo principal pero que forman parte del Retablo de Isenheim y por último y pintado con posterioridad al Retablo “Encuentro entre San Mauricio y San Erasmo” que se encuentra en la Alte Pinakothek de Munich.



Albert·cine y literatura

CINE Y LITERATURA: “MATAR UN RUISEÑOR”

Harper Lee

En 1961, se otorgó el prestigioso Premio Pulitzer a una joven escritora de Alabama de nombre Nelle Harper Lee. El premio correspondía a una novela, su primera obra publicada, llamada Matar un ruiseñor (To kill a mockingbird). En realidad la novelista no escribió nada más y solo se publicó en 2015 otra novela llamada “Ve y pon un centinela” que correspondía a una secuela de su obra principal aunque había sido escrita antes, a mediados de los años 50.

Harper Lee, había nacido en 1926 en Monroeville, una pequeña ciudad de Alabama, que constituyó el escenario de su novela con el nombre de Maycomb. Prácticamente no  salió nunca de su ciudad natal, a excepción de un viaje a Washington para recoger un premio oficial. Al igual que Salinger no concedía entrevistas y su vida pública era inexistente a pesar del enorme éxito de su novela. Harper Lee no se casó nunca y no tuvo hijos falleciendo en su misma ciudad a los 90 años.

“Matar un ruiseñor” es una magnífica novela donde Harper Lee plasma los recuerdos de su juventud en aquella zona sureña. El espacio y los personajes son los que ella conoció de primera mano. La novela está narrada en primera persona desde la perspectiva de la niña Jean Louise Finch, de sobrenombre Scout siendo otros personajes con referentes reales como el abogado Atticus Finch (inspirado en su propio padre), su hermano Jem y un vecino, Dill, inspirado por un niño que con el tiempo sería también un famoso escritor: Truman Capote, en este caso mucho más extrovertido que la autora.

<Harper Lee y Truman Capote

Es una obra poliédrica que toca varios temas: segregación racial en el sur de los Estados Unidos, la visión del mundo adulto por parte de unos niños, pone de manifiesto la desigualdad frente a la justicia y las reacciones viscerales y prejuicios de unas personas ante hechos que no quieren aceptar. El hilo argumental está basado en un proceso judicial en el que un abogado (Atticus Finch) respetado en la comunidad hasta el momento en que acepta la defensa de un afroamericano acusado falsamente de la violación de una mujer blanca, en un lugar donde los prejuicios por el color de la piel le suponen una condena segura sin plantearse otras posibilidades. La defensa del acusado pone al abogado en muchas dificultades con los vecinos que no pueden evitar haber condenado al presunto culpable antes de ser juzgado.

En este contexto afloran los conflictos entre ricos y pobres, entres blancos y negros, las visiones diferentes entre niños y adultos y por encima de todo se eleva la integridad de un hombre que defiende lo que cree justo y cuya rectitud es criticada por la mayoría de sus vecinos.

La obra tiene un gran prestigio sobre todo en los Estados Unidos y algunos estudios consideran que es la más influyente, en ese país, después de la Biblia.

En 1962, un año después de ganar el Pulitzer, los productores de Hollywood decidieron que la obra de Harper Lee merecía ser filmada y encargaron el trabajo a un director poco conocido: Robert Mulligan que filmó su mejor película.

Peter Mulligan

Robert Mulligan había nacido en Nueva York en 1925, por lo que tenía 37 años cuando se enfrentó a “Matar un ruiseñor”. Era un director joven con poco recorrido y básicamente forjado en la televisión. Formaba parte de la llamada “Generación de la televisión” como John Frankenheimer, Martin Ritt, Delbert Mann o Sidney Lumet entre otros, generación que formó el núcleo de directores americanos de los años 50 y 60.   

Las películas de Mulligan están dotadas de un cierto aire nostálgico, con relevancia del punto de vista infantil y adolescente enlazados a su vez indisolublemente con acontecimientos históricos relevantes, como pudieron ser la Gran Depresión en el sur agrícola de los Estados Unidos (Matar un ruiseñor) o el trauma que supuso la Segunda Guerra Mundial para aquella generación de jóvenes norteamericanos (Verano del 42) de forma que se plantea una revisión crítica de la historia reciente de su país. Otras películas de Mulligan que tuvieron relevancia: “El otro”, “Verano del 42”, “La noche de los gigantes” o “Amores con un extraño” si bien ninguna llegó a la altura de “Matar un ruiseñor” cuyo prestigio ha ido aumentando con el tiempo hasta el punto de haberse convertido en uno de los clásicos más consistentes y respetados del cine norteamericano de la segunda mitad del siglo XX.

Peter Mulligan, Gregory Peck y Mary Badham durante el rodaje

En la película destaca la sólida interpretación de Gregory Peck en el papel de Atticus Finch

En este video podemos disfrutar de los títulos de crédito de la película donde destaca la nostalgia apoyada en la espléndida partitura de Elmer Bernstein

Albert·Filosofía·Literatura·Pintura

ALDOUS HUXLEY Y WILLIAM BLAKE: “LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN”

Carpe noctem

No hay futuro, no hay más pasado,
ni raíces ni frutos, flores pasajeras solo.
Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará,
silenciosa y oscura, no por un espacio de horas,
sino eternamente. Déjame olvidar
todo menos tu perfume, todas las noches menos esta,
la pena, el infructuoso llanto, el pesar.
Solo túmbate tranquila: este lánguido y suave embeleso
florecerá al borde del sueño y se esparcirá,
hasta que no haya nada más que tú y yo
abrazados en un silencio intemporal. Mas como
el que, condenado a morir, por la mañana estará muerto,
yo sé, aunque la noche parezca eterna, que el cielo
ha de iluminarse pronto antes del sol del mañana.

Traducción  de Jesús Isaías Gómez López, Cátedra (Letras
Universales), Madrid, 2011

Aldous Huxley

El 26 de julio de 1894, nacía en Godalming (Inglaterra) uno de los autores más influyentes de la primera mitad del siglo pasado. Aldous Leonard Huxley.
Huxley era un poeta vocacional que no se quedó únicamente en la poesía, escribió ensayos, relatos cortos, libros de viaje, guiones y novelas. Por una de sus novelas, “Brave new world” conocida en castellano por “Un mundo feliz” alcanzó fama mundial al intuir algunas de las características negativas de la sociedad que estaba por venir. “Un mundo feliz” es una novela pesimista pero muy bien desarrollada. No nos gusta lo que leemos pero el instinto nos dice que tiene razón.

Su obra es ingente, escribe y publica con regularidad obras importantes entre las que podemos destacar novelas como: “Ciego en Gaza” “Los escándalos de Crome” (la primera), “La isla” o la ya mencionada “El mundo feliz”. Ensayos como “Música en la noche”, “El arte de ver” o “Los demonios de Loudun” y poesía como recurrente íntimo y personal.
Mención especial merece una pequeña obra pero de gran importancia, se trata de “Las puertas de la percepción”. Desde siempre le había interesado el misticismo y la espiritualidad, hasta el punto de que durante la última década de su vida, Huxley, con la ayuda del psiquiatra Humphrey Osmond experimentó controladamente con sustancias alucinógenas (mescalina y peyote). Huxley ya tenía 58 años y una mente muy estable y con un nivel intelectual elevado, lo que le permitía extrapolar la experiencia y expresarla por escrito. El propio Huxley se interesó en propiciar el uso de la mescalina en intelectuales como Allan Ginsberg o Timothy Leary , influyendo en toda una generación que buscaba una apertura apoyándose en sus experiencias y en la lectura del pequeño libro a través del cual Aldous Huxley se expresaba.

 “Las puertas de la percepción”, título del libro de Huxley está inspirado en el pensamiento de uno de los poetas malditos de finales del siglo XVIII y principios del XIX: William Blake y curiosamente es también el generador del nombre de uno de los grupos de rock más importantes de la época sicodélica. Jim Morrison, otro maldito, también poeta y amante de la poesía de Blake y que bautizó a su grupo así: “The doors”

William Blake

En su ensayo “Matrimonio del cielo y el infierno” Blake decía:

“Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería al ser humano tal y como es: infinito. Dado que el hombre se ha limitado a sí mismo, divisando las cosas a través de las estrechas rendijas de su propia caverna”

William Blake nació en Londres el 28 de noviembre de 1757. En vida quedó desdibujado por los acontecimientos convulsos de finales de siglo. Su obra fue universalmente conocida ya dentro del siglo XIX. Era pintor, grabador y un enorme poeta místico. En su obra asociaba la palabra con la imagen.

Newton
Adán y Eva encuentran el cuerpo de Abel

Su pintura se basa en visiones fantásticas y simbólicas y en las que se aprecia claramente la influencia de Miguel Ángel, por la musculatura de sus figuras y los escorzos que presentan.
Durante toda su obra se encuentra la Biblia como fuente inspiradora para los personajes y las escenas que Blake plasma con imágenes personales complementarias de sus poemas.

Su primera colección de poemas, «Poetical Sketches», fue publicada en 1783.
Murió en Londres, el 12 de agosto de 1827 y fue enterrado en una tumba sin nombre, en Bunhill Fields.

Un ejemplo del estilo poético de William Blake lo tenemos en estos versos extraídos del poema épico «Milton», publicado en 1804, y que fue impreso con la combinación característica de Blake, texto grabado e ilustración en acuarela.

«Nueva Jerusalén»

¿Y caminaron de antiguo esos pies
Por las verdes montañas de Inglaterra?
¿Y fue el sagrado Cordero de Dios
Visto en las plácidas praderas de Inglaterra?

¿Y brilló el semblante divino
Sobre nuestras nubladas colinas?
¿Y se construyó Jerusalén aquí
Entre estos oscuros Molinos Satánicos?

¡Traedme mi arco de oro ardiente!
¡Traedme mis flechas de deseo!
¡Traedme mi lanza! ¡Oh nubes, abríos!
¡Traedme mi carroza de fuego!

No cesaré en mi lucha mental,
Ni dormirá mi espada en mi mano
Mientras una nueva Jerusalén no hayamos construido
En la verde y placentera Inglaterra.

William Blake

La noche

Del ensayo sobre la sicodelia de Huxley en su libro “Las puertas de la percepción” extraemos un pequeño fragmento muy significativo:

“Vivimos juntos y actuamos y reaccionamos los unos sobre los otros, pero siempre, en todas las circunstancias, estamos solos. Los mártires entran en el circo tomados de la mano, pero son crucificados aisladamente. Abrazados, los amantes tratan desesperadamente de fusionar sus aislados éxtasis en una sola autotrascendencia, pero es en vano. Por su misma naturaleza, cada espíritu con una encarnación está condenado a padecer y gozar en la soledad. Las sensaciones, los sentimientos, las intuiciones, imaginaciones y fantasías son siempre cosas privadas y, salvo por medio de símbolos y de segunda mano, incomunicables. Podemos formar un fondo común de información sobre experiencias, pero no de las experiencias mismas. De la familia de la nación, cada grupo humano es una sociedad de universos islas.”

“Las puertas de la percepción”, Aldous Huxley.

Aldous Huxley

Aldous Huxley vivía en Califormia, donde se había instalado con su familia desde 1937.
Allí falleció, a los 69 años, casualmente el mismo día del magnicidio de Dallas, el 22 de noviembre de 1963.

Jim Morrison y su grupo “The Doors” en imágenes de una actuación en directo en Nueva York en el año 1970

Albert·Música·Música folklórica

LA TARANTELLA: ANTIDOTUM TARANTULAE

La tarantela es uno de los bailes antiguos más populares de las regiones meridionales italianas: Campania, Sicilia, Calabria, Los Abruzzos y Basilicata. La primera mención de su existencia se debe al científico alemán Athanasius Kircher de principios del siglo XVII. Estudioso de la vulcanología, en una visita a las zonas volcánicas italianas, y también interesado en la música y los instrumentos musicales escribió por primera vez sobre la “tarantela”. 

Es un baile y cante muy vivo. Es posible que su nombre derive de la ciudad de Tarento en Apulia pero también del nombre de la mayor y más peligrosa araña europea: la tarántula o araña lobo muy abundante en las zonas meridionales europeas. En la Edad Media existía la creencia de que una picadura de araña lobo podía causar una especie de locura temporal que se podía curar mediante un baile vertiginoso que hacía sudar a la víctima de la picadura para eliminar las toxinas por la sudoración. De ahí el nombre del baile: ”tarantela”.

Posteriormente y como evolución natural, la tarantela perduró hasta nuestros días como una danza de galanteo cuya música está compuesta mediante compás de seis octavos que aumenta progresivamente su velocidad con el soporte de instrumentos de cuerda como la mandolina o la tiorba y con apoyo de percusión muy significativa de castañuelas y panderetas. Empieza en tono menor y termina vertiginosamente en tono mayor.

L’Arpeggiata es un grupo musical que cultiva la música antigua con instrumentos de época. Fue fundado en el año 2000 porla arpista, laudista y tiorbista austríaca Cristina Pluhar.

De su álbum “La tarantela: Antidotum tarantulae” (de nombre significativo) oiremos dos ejemplos de tarantela.

El primero la llamada “La carpinese” suave y melancólica.

El segundo mucho más contundente  “Ah, vita bella!”

Albert·Música

GEORGES MOUSTAKI: POETA MUSICAL

El 3 de Mayo de 1934 nacía en Alejandría, Giuseppe Mustacchi, más tarde conocido como George Moustaki. En un primer momento compositor de canciones para cantantes de prestigio y más adelante interprete él mismo de sus canciones.

Con Edith Piaf

Con Françoise Hardy

Su familia era judía con raíces griegas, una importante comunidad en Alejandría, a la que pertenecía el poeta Kavafis y que inmortalizó Lawrence Durrell en su obra cumbre “El cuarteto de Alejandría”. Su madre Sara y su padre Nessim (como uno de los principales personajes de la obra de Durrell) políglotas como él, le educaron en la cultura francesa y con 17 años lo encontramos en París ganándose la vida como podía. Muy pronto entró en el mundillo musical de la mano de George Brassens. Desués de la guerra, París era, de nuevo,  un hervidero intelectual y artístico y Moustaki empezó a escribir canciones para todos los intérpretes. Era la época de Ives Montand, Juliette Gréco, Edith Piaf, Bárbara, Josephine Baker, Serge Reggiani, Serge Gainsbourg, Charles Trenet o Maurice Chevalier. Moustaki escribió para ellos más de 300 canciones, hasta que en 1969 decidió coger el micro él mismo y cantó “Le métèque” que fue un éxito mundial. A partir de ese momento se inició un camino imparable hacia la popularidad. Conciertos en el Bobino de París y en todo el mundo. Publicó más de 40 discos entre originales y recopilatorios y compuso música para películas y obras de teatro.

Grandes éxitos de Moustaki interpretados por él y con versiones diversas como “Ma libertè”, “Il y avait un jardín”,”Milord”, “La dame brune” entre otros introdujo los ritmos brasileños en la canción francesa.

Políticamente cercano al trotskismo, libertario y de izquierdas, Moustaki declaró en cierta ocasión “Mi sensibilidad se acerca a los libertarios, a los huelguistas. No a una ideología ni a un movimiento. No tengo ni la vocación ni la misión de imponer mis ideas”

En sus últimos años dejó de actuar y cantar por razones de salud, tenía una enfermedad respiratoria muy grave si bien continuó pintando y escribiendo hasta su último día a los 79 años, el 23 de mayo de 2013 en Niza.   

Una de sus canciones menos conocida es un prodigio de sensibilidad musical y literaria con una letra que es pura poesía, se trata de “Le temps de vivre”.

Letra en francés:

Nous prendrons le temps de vivre
D’être libres, mon amour
Sans projets et sans habitudes
Nous pourrons rêver notre vie

Viens, je suis là, je n’attends que toi
Tout est possible, tout est permis

Viens, écoute ces mots qui vibrent
Sur les murs du mois de mai
Ils nous disent la certitude
Que tout peut changer un jour

Viens, je suis là, je n’attends que toi
Tout est possible, tout est permis

Nous prendrons le temps de vivre
D’être libres, mon amour
Sans projets et sans habitudes
Nous pourrons rêver notre vie

Así sonaba cantada por él y a continuación otra gran canción “Ma liberté”.

La versión a dúo de “La dame brune” interpretada por Moustaki y Bárbara.

Albert·comic

HUGO PRATT

Armin Linke, Hugo Pratt, Grand Vaux (Lausanne) Switzerland, 1994

El 15 de junio de 1927, nació cerca de Rímini, Hugo Pratt. Se trata de uno de los historietistas más influyentes en el mundo del cómic del siglo XX. Hugo Pratt descendía de sefardís. Los antepasados de sus padres habían sido sefardís convertidos al cristianismo después del exilio. Extraordinariamente culto y erudito, en sus obras aflora una gran cantidad de información histórica y cultural, tanto en sus dibujos como en sus guiones. Pratt era un trotamundos, después de Italia donde nació, estuvo viviendo en Etiopía durante seis años. Posteriormente y hasta principios de los 60, estuvo viviendo y trabajando alternativamente en Italia, Argentina y Gran Bretaña para finalmente volver de nuevo a Italia donde publicó el grueso de su obra gráfica.

En 1945, con 18 años, empezó a dibujar cómic formando parte del llamado “Grupo de Venecia”, donde figuraba el guionista Alberto Ongaro y los dibujantes: Carcupino, Pavone, Paolo Campani y Dino Battaglia entre otros. Cuatro años más tarde se trasladó a Argentina con Ongaro. Hugo Pratt estuvo muy activo no solo como dibujante sino también como guionista. Ilustró guiones de Ongaro y de Germán Oesterheld y guiones propios. A partir de 1962 de regreso a Italia trabajó como dibujante para a revista “Il corriere dei piccoli” para finalmente iniciar su período más fecundo, en 1967,creando una revista propia a la que llamó “Sargento Kirk” donde apareció por primera vez su personaje principal “Il corto maltese”.

Hugo Pratt era un maestro en el blanco y negro con evidentes influencias de Milton Caniff y Will Eisner pero, a la vez, con un estilo muy personal y que influyó en dibujantes europeos más jóvenes como José Muñoz, Milo Manara o Manfred Sommer, entre otros. Como guionista, en sus historias se aprecia la influencia que tuvieron sus lecturas de juventud apareciendo en su obra la impronta de Jack London, Fenimore Cooper, Melville o el mismo Borges. Su estilo era peculiar, trazos gruesos, poco claros pero espontáneos y vigorosos y con unas compaginaciones espectaculares e innovadoras.

Pratt tuvo un reconocimiento menor hasta la aparición de su personaje más carismático en 1967. A partir de entonces alcanzó una popularidad a nivel mundial que pocos dibujantes han conseguido. Ese personaje, un icono universal, era “El Corto Maltese”. Al principio como personaje secundario en la historia “Una balada del Mar Salado” y después en toda su plenitud en historias como “Corto Maltés en Siberia”, “La casa dorada de Samarcanda”, “Fábula de Venecia”, “Bajo el signo de Capricornio” o “Las célticas” y muchas más hasta un total de 29 historias, cortas y largas, en las que aparecía el carismático personaje. Pirata romántico y caballeroso, El Corto, su alter ego, circulaba por la historia y la geografía de su tiempo acompañado de personajes históricos como Rasputín, Butch Cassidy, Sundance Kid o el mismo Jack London. Pratt le dio a su personaje una historia.  “el Corto Maltese”, era hijo de una andaluza, “La niña de Gibraltar”, y de un marinero inglés de Cornualles. Nació en Malta y pasó su infancia en Córdoba siendo educado por un rabino llamado Ezra Toledano (una de las familias de los antepasados sefardís de Pratt, eran precisamente los Toledano). Pratt enriqueció al Corto con una característica personal que es significativa del carácter con el que dotó a su personaje. Una gitana amiga de “La niña de Gibraltar”, su madre, al leer la mano de “el Corto” descubrió que no tenía la línea de la fortuna. Él, sin inmutarse, con la navaja de afeitar de su padre se grabó una línea a su gusto, aunque no le gustaba enseñarla.

Para mí, “el Corto”, es uno de los personajes del cómic más entrañable y conseguido al estar dotado de una trayectoria vital coherente y rica. Pratt tiene en su obra personal otros personajes interesantes pero ninguno como él. Ernie Pike o el Sargento Kirk son los más importantes aparte de “el Corto”.

Hugo Pratt también fue escritor de novelas, algunas con temas de su propia obra gráfica, así como ilustrador de libros propios y ajenos.  Hugo Pratt falleció a los 68 años en Suiza, donde residía, pero su obra le mantiene en la memoria de la cultura popular.

(*) En este mismo blog en Febrero de 2018 se publicó un post sobre El Corto Maltese